Apuntes UD 3. Los protagonistas de la economía
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Introducción
Si observamos a nuestro alrededor descubriremos, sin mucho esfuerzo, que se están realizando continuamente actividades económicas. Existen individuos que están disfrutando de algunos bienes y servicios, que han adquirido previamente a cambio de dinero. Establecimientos donde se venden variados artículos a las personas. Incluso, apreciaremos numerosos bienes y servicios que utilizamos sin existir una contraprestación monetaria simultánea.
Profundizando un poco en estas observaciones seremos capaces de apreciar a los actores de esas actividades económicas: las economías domésticas, que agrupan a las personas que adquieren bienes y servicios para satisfacer sus necesidades; las empresas, unidad básica de producción capaz de organizar los diferentes recursos para elaborar los bienes y servicios necesarios; y el sector público, agente económico que interviene, con más o menos intensidad, en las distintas actividades económicas tratando de obtener objetivos colectivos.
Al análisis y estudio de las características y funciones de los tres agentes económicos mencionados, así como, al examen de las relaciones que se establecen entre los mismos dedicamos la presente unidad.
Las economías domésticas
Las personas, agrupadas en familias o asociaciones, toman decisiones sobre qué bienes y servicios consumir, de modo que se satisfagan sus necesidades vitales. Estas agrupaciones de personas forman las denominadas economías domésticas.
Todas las economías domésticas tratarán de satisfacer sus necesidades de la mejor manera, es decir, utilizando el menor número de recursos y de forma que el resultado sea el más satisfactorio posible. Si el dinero que tengo no es suficiente para adquirir todo lo que quiero, tendré que elegir que necesidades deseo satisfacer en primer lugar, actuando de una manera racional en la elección.
En esta decisión se pueden apreciar dos elementos esenciales. Por un lado, las preferencias del consumidor. Es decir, para poder elegir qué bienes desea adquirir, el consumidor compara los diversos productos que desea comprar, ordenándolos de forma que, en primer lugar, situará aquellos bienes y servicios que le reportan una mayor satisfacción. Por otro lado, el nivel de ingresos, puesto que sólo podrá adquirir aquellos bienes y servicios que pueda pagar con los ingresos que posee.
Este modo de proceder nos permite establecer que las economías domésticas deciden racionalmente sobre cuestiones relacionadas con el consumo. La racionalidad, en este caso, implica que el consumidor va a intentar hacer siempre la mejor elección posible, que será aquella que le reporte el máximo beneficio, no sólo económico, sino también de bienestar. Esto es lo que denominamos utilidad. Es decir, el comportamiento racional del consumidor significa que va actuar siempre con el objetivo de maximizar su utilidad.
Además de consumir, las economías domésticas realizan otras funciones. Las personas son propietarias de los factores de producción: la tierra, el trabajo y el capital; de manera que venden o alquilan éstos a empresas a cambio de una remuneración que se denomina renta. Dependiendo del recurso productivo que la genera, la renta recibe diferentes nombres:
- Si proviene del trabajo se denomina sueldos o salarios.
- Si es de la tierra o recursos naturales, la renta se obtiene en forma de alquileres.
- Si la renta tiene su origen en el capital, se denomina beneficios o intereses.
Finalmente debemos considerar que las economías domésticas no consumen toda la renta obtenida, sino que existe una parte que no gastan. La parte de la renta que no se gasta se denomina ahorro. Estos ahorros, debidamente canalizados a través del sector financiero, cubrirán las necesidades de financiación de las empresas.
Las empresas
Las empresas son las unidades básicas de producción. Una empresa es una organización económica que toma decisiones racionales sobre la producción y distribución de los bienes y servicios que utilizan las personas para satisfacer sus necesidades.
Para poder realizar su función principal las empresas necesitan coordinar los factores de producción. Por ello, junto a la función de producción, las empresas ejercen la función de utilización de los factores productivos: contratan trabajo y compran el resto de recursos en el mercado de factores de producción.
Las funciones empresariales se ejercen para conseguir una serie de objetivos, que son múltiples y variados. No obstante, con objeto de analizar la evolución de las empresas, los economistas simplifican su comportamiento considerando que todas ellas buscan como único objetivo el de maximizar sus beneficios. Esto es lo que se denomina el comportamiento racional de las empresas.
Entre los objetivos empresariales podemos destacar:
- Maximizar los beneficios. El beneficio empresarial se calcula como la diferencia entre los ingresos obtenidos por la venta de los productos elaborados menos los gastos ocasionados por la utilización de los factores productivos. La maximización de los beneficios pasa por hacer lo mayor posible los ingresos obtenidos y, simultáneamente, minimizar los costes ocasionados en la producción.
- Estabilizarse y crecer. Las empresas tratan de mantener su presencia en los mercados en que operan; al mismo tiempo, conforme van adquiriendo mayor experiencia en la realización de sus actividades y van obteniendo una mayor capacidad de producción, las empresas procuran acceder a mayores mercados.
- Adaptarse al entorno en el que se desenvuelven. Si se quiere crecer o simplemente subsistir, resulta imprescindible estar abierto a los cambios en el mercado y a las innovaciones tecnológicas.
- Responsabilidad ética y social y respeto al medio ambiente. En la actualidad es cada vez más frecuente que las empresas se preocupen por generar empleo y riqueza en la zona de influencia y de influir positivamente sobre el entorno natural en el que se sitúan.
Como decíamos al principio, toda empresa, para llevar a cabo sus funciones, debe contar con una serie de elementos que le permitan un funcionamiento eficaz. Estos componentes se pueden recoger en cuatro grupos:
- Recursos humanos. Son todas las personas que directamente intervienen en la empresa: trabajadores, socios o propietarios de la empresa, directivos, etc.
- Patrimonio. Lo forman el conjunto de bienes económicos de la empresa. En este conjunto podemos distinguir los bienes de capital fijo, aquellos que participan en la actividad productiva de forma duradera (edificios, maquinaria, etc.) y los bienes de capital circulante, formados por aquel conjunto de bienes que se renuevan cada cierto tiempo (materias primas, productos almacenados, material de oficina, etc.).
- Organización. Es el conjunto de relaciones de coordinación, autoridad y comunicación que se dan dentro del grupo humano de la empresa.
- Entorno. Son todos aquellos elementos externos a la empresa en los cuales influye la actividad empresarial y de los que recibe influencia. Este entorno incluye desde los proveedores, clientes y competidores de la empresa, hasta las medidas gubernamentales, los cambios culturales y sociales, etc.
El sector público
En economía se entiende por sector público todo el ámbito donde las decisiones están basadas en el poder político. El sector público actúa aplicando el criterio de autoridad que le confiere las leyes y no está sometido al mercado (como les ocurre a las empresas).
La actividad económica del sector público consiste en tomar decisiones de producción y consumo con la finalidad de conseguir el máximo bienestar del conjunto de la sociedad. La diferencia fundamental entre este agente económico y los estudiados con anterioridad se basa en que el sector público persigue la satisfacción de las necesidades generales de una sociedad, mientras las empresas y las economías domésticas buscan la satisfacción de necesidades individuales.
El sector público está formado por los siguientes elementos:
- Administraciones públicas:
- Administración central:
- Estado.
- Organismos autónomos (como la Seguridad Social o el INEM).
- Administraciones territoriales:
- Comunidades autónomas.
- Corporaciones locales.
- Empresas públicas:
- Industriales y comerciales.
- Financieras.
Podríamos considerar como un tercer elemento del sector público en España a la Administración europea, dada nuestra integración en la Unión Europea.
Como se ha estudiado en la unidad anterior, la participación del sector público en la economía ha sido siempre objeto de debate y su grado de intervención ha dado lugar a la configuración de distintos sistemas económicos. No obstante, en la actualidad el sistema económico más extendido es el de Economía mixta y en él el sector público cumple con numerosas funciones entre las que podemos destacar:
- Establecer el marco jurídico-institucional. Se trata de la implantación de unas reglas y normativas básicas que permiten el desarrollo normal de las actividades que desempeñan los individuos y las empresas.
- Suministrar bienes públicos. Existen determinados bienes que, aun siendo considerados por la sociedad como de disfrute universal, por no ser rentables, la empresa privada no los suministra o bien nos los hace llegar a toda la población. En estos casos, es necesario que el sector público actúe como productor de esos bienes a los que denominamos bienes públicos (educación, sanidad, policía, justicia, etc.).
- Redistribuir la renta. Dado que no todas las personas cuentan con las mismas oportunidades de desarrollo, el sector público trata de corregir estas desigualdades socioeconómicas tratando de lograr un mínimo nivel de bienestar para todos. Para alcanzar este objetivo el sector público actúa mediante la política de ingresos y gastos públicos (bonificación de impuestos y tasas públicas, subvenciones a empresas, subsidios de desempleo, etc.)
Las relaciones entre agentes económicos. El flujo circular de la renta
Los distintos agentes económicos que hemos estudiado no están aislados unos de otros. Como se ha puesto de manifiesto en los apartados anteriores, para que las economías domésticas, las empresas y el sector público realicen sus funciones económicas necesitan relacionarse entre sí. El conjunto de relaciones que se establecen entre los agentes económicos podemos observarlo gráficamente a través del Flujo Circular de la Renta.
En los sistemas económicos que estamos considerando donde el mercado juega un importante papel en la distribución de los recursos, se establecen unas relaciones y corrientes entre las economías domésticas, las empresas y el sector público en torno a dos mercados:
- En el mercado de bienes y servicios, las empresas, a cambio de un precio, proporcionan a las familias los bienes y servicios que éstas necesitan.
- En el mercado de factores productivos, las economías domésticas, a cambio de una renta (salarios, alquileres y beneficios o intereses), aportan a las empresas los factores de producción (trabajo, tierra y capital) necesarios para realizar la función productiva.
Por su parte, el sector público, para dar cumplimiento a sus funciones económicas (establecer el marco jurídico-institucional, suministrar bienes públicos y redistribuir la renta), interviene en ambos mercados de dos formas diferentes:
- Por un lado, actúa como empresa (demandando factores de producción de las economías domésticas y ofreciendo a éstas determinados bienes y servicios) o como una economía doméstica (adquiriendo bienes y servicios a las empresas a cambio de un precio).
- Por otro lado, el sector público actúa de una forma específica (diferenciándose así de los agentes económicos privados), ya que obtiene ingresos recaudando impuestos; con ellos financia transferencias y subvenciones, que otorga a empresas y particulares, y los bienes públicos que suministra a toda la sociedad.
Como puede observarse, las relaciones establecidas entre los distintos agentes económicos generan una corriente circular en las que unos reciben unos ingresos, que otros agentes les pagan, a cambios de determinados bienes y servicios. De este modo, podemos definir el Flujo Circular de la Renta como el conjunto de relaciones de los agentes económicos caracterizadas por:
- El pago de rentas de las empresas a las familias a cambio de los factores productivos.
- El pago del precio de las familias a las empresas a cambio de los bienes y servicios producidos por éstas.
Como se puede apreciar en el gráfico, entre las economías domésticas y las empresas se fomentan dos tipos de intercambios: un flujo real, por el que las familias proporcionan a las empresas factores de producción y las empresas suministran a las familias bienes y servicios; y un flujo monetario, a través del cual las empresas remuneran a las familias por los factores de producción empleados y, a su vez, reciben de ellas el pago del precio de los bienes y servicios aportados.
Podemos apreciar que el dinero fluye a través del circuito en una doble dirección: de las empresas a las familias y de éstas, nuevamente, a las empresas. No obstante, hay una parte del dinero que sale del circuito: el ahorro de las economías domésticas, los impuestos que las familias y empresas pagan al sector público y las compras que se realizan fuera del país.

